La primera vez se asomó entre dos brujas que lanzaban al aire sus estúpidas risas desencajadas. Se reían por obligación. El proceso mental que las llevaba a reír debía ser algo así como:

es sábado + es por la noche + es carnaval + vamos disfrazadas = nos reímos.

Y se reían. Se reían como locas, aunque mirándolas detenidamente te dabas perfecta cuenta de que no sabían muy bien de qué se estaban riendo. Entre carcajada y carcajada miraban nerviosas para todas partes intentando asegurarse de que todo el mundo en el pub era consciente de que ellas se reían. Por supuesto, al resto de la gente no parecía importarle demasiado si las integrantes de aquel pequeño aquelarre se divertían o no. Sólo yo, con mi disfraz de “hombre normal acodado en barra de bar preguntándose por qué demonios no se ha quedado en casa” las prestaba alguna atención entre sorbo y sorbo de cerveza.
Lo primero que pensé al ver aquel rostro entre las dos hechiceras fue que detrás de ellas había un espejo. No era así. No obstante estaba seguro de no haberme equivocado: había visto claramente mi rostro observándome de frente entre aquellas dos caras. Ahora, sin embargo, aquel rostro que era el mío había desaparecido. Cerré los ojos con fuerza para volver a abrirlos, con la intención de enfocar mejor, pero sólo vi a las supuestas brujas malvadas atragantándose en su risa artificial. Mi cara reapareció detrás de un grupo de antiguos egipcios, para lanzarme una sonrisa enigmática y luego ponerse de perfil. Avancé hacía donde había visto a mi imitador, pero cuando llegué hasta él y le di la vuelta, sólo la cara de un indio del salvaje oeste me observaba con extrañeza. Debí caerle bien, porque acto seguido se abrazaba a mí mientras entonaba la danza de la lluvia. Casualmente, en la calle, el cielo se rompió y comenzó a llover. Intentaba zafarme de mi nuevo amigo piel roja cuando me vi salir a mi mismo por la puerta del pub, a la lluvia. Yo, quiero decir él, se detuvo un instante en el umbral de la puerta para mirarme y volver a sonreírme. Para entonces mi paciencia con el sioux que se empeñaba en hacerme su hermano de sangre se había terminado, así que me libré de él con un empujón. Tristemente, al empujarle, le hice chocar y derramar las copas de cuatro miembros del séptimo de caballería, que vieron la ocasión perfecta de resarcirse de “Little Big Horn”. Ahora siento de veras haber adelantado la extinción de mi amigo salvaje, pero en aquel momento sólo pensaba en perseguirme y en averiguar quién o qué se escondía detrás de aquella máscara.

Atravesé una tripulación completa de piratas, tropecé con un pingüino y tuve que escuchar los insultos de las dos brujas, pero conseguí, al fin, agotado y magullado, alcanzar la puerta. A unos doscientos metros, mi propia sombra se alejaba, despacio, calle abajo. Procuré no precipitarme; no quería asustar a quien quiera que fuese, y que echase a correr. Tendría, más o menos, mi misma estatura, mi mismo ligero andar encorvado, e incluso, imitaba a la perfección la pequeña cojera de mi pierna izquierda. Le perdí de vista al doblar la esquina. Apresuré mi paso por miedo a que aprovechase entonces para echar a correr. Sin embargo él no tenía ninguna intención de alejarse, sólo me estaba esperando. Al final del estrecho callejón en el que se internó pude distinguir, aguardando, mi propia silueta. Me acerqué con cautela, muy despacio, entre paso y paso parecía esfumarse un siglo. Sólo oía nuestras dos respiraciones, más agitada la mía por la reciente carrera, y a lo lejos, muy a lo lejos los gritos y los ruidos del carnaval. Él no se movía mientras yo seguía avanzando. Yo quería alcanzarle y él quería que le alcanzara. No voy a negar aquí que tuve miedo, mucho miedo, pero la curiosidad era mayor. Si lo que estoy contando fuese una película, este sería el momento en que todo el público pensaría: “vete de ahí, imbécil, ¿no ves que están poniendo la música de miedo y que viene el susto?”. El imbécil siguió avanzando, a pesar de que todo el patio de butacas ubicado en su cabeza, gritaba que saliese huyendo.
Al final, conseguí colocarme a apenas veinte centímetros de distancia…

A Partir de aquí viene el primer final propuesto, por obra y gracia de mi humilde pluma. Quedáis invitados a añadir nuevos finales en los comentarios y yo les iré añadiendo. Posibles apoyos a los finales, comentarios denigrantes al autor, o lo que sea en los comentarios ;)

FINAL 1: GABI
Abrí la boca para hablar, pero mis propios labios que eran los suyos, me exigieron silencio, besando su dedo. Alcé mi mano entonces hacia su rostro, hacia la oreja, hacia donde yo sospechaba que comenzaba aquella máscara burlona y cruel que me imitaba. Tiré con fuerza, él no hizo ningún gesto de dolor pero tampoco conseguí, como esperaba, quedarme entre mis dedos con ningún tipo de careta. Ahora sí tenía miedo, un miedo atroz. Sin embargo no eché a correr. Ahora fue él quien levantó la mano y la acercó a mi oreja, me agarró por ella y tiró, con fuerza, firme. Grité, pero no de dolor. Grité de sorpresa al ver que de mi rostro se separaba una fina capa de piel, como formando una máscara. Él la sostuvo unos segundos interminables entre sus dedos, luego la arrojó a un charco sin darla importancia y se alejó. Tal vez debería haberle seguido pero estaba paralizado por la sorpresa, y además tenía la firme convicción de que seguirle no serviría de nada: fuese quien fuese su trabajo estaba hecho. Al cabo de unos minutos, me di la vuelta y comencé a andar calle arriba, asustado aún pero distinto, confundido pero renovado.
Quizás, después de muchos años, era la primera noche de carnaval en la que, a pesar de haber salido de casa sin disfrazar, volví sin llevar puesta ninguna máscara.

FINAL 2: DUDA DESNUDA
Abrí la boca para hablar, pero mis propios labios que eran los suyos, me exigieron silencio. “Soy tu fantasma”, me dijo. Tuve miedo y lo notó. “No, no estás muerto. Es mentira lo que cuentan, todo es mentira. Como estos carnavales. Disfraces, engaños, risas sin sentido”. No podía hablar, a él parecía no importarle porque siguió con su discurso. “Algunos nos confunden con ángeles. Tonterías. Nacemos juntos, sólo que uno tiene una vida real y otro una vida en otro plano, es por eso que algunas personas pueden adelantar sucesos o hablar con muertos o ser genios en matemáticas, música o lo que quieras. Yo estuve oculto hasta hoy pero necesité que me conozcas y acá estoy. Tu vida seguirá igual, no serás genio ni adivino ni nada. Sabrás algo más que no te ayudará, (salvo que a la bruja más bonita le gustabas), mañana culparás a la cerveza y por la noche escribirás un cuento y que otro comenzó”. Me dio una palmada en la espalda y se alejó. Tal vez debí haberlo seguido, pero seguía mudo y paralizado además tenía la firme convicción que seguirle no serviría de nada. Di la vuelta y comencé andar calle arriba, ya sin miedo. Quizá, después de muchos años, era la primer noche que me sentía libre, después del temor sentí la insignificancia de aquel encuentro, volví al pub, tal vez la noche no estuviera perdida todavía y pudiera encontrar la hechicera más bonita.

FINAL 3: ELEN también conocida como Aceite de Soja

Al final conseguí colocarme a penas veinte centímetros de distancia y lo que vi me dejó un tanto descolocado..” pero ¿qué demonios? estaba delante de mi doble, era realmente yo?” …mis ojos recorrian su rostro que era exactamente igual que el mío y tenía una expresión entre asustada y divertida…

¿Sorprendido? dijo de repente.

Su voz era más grave que la mía y cuando hablaba torcía ligeramente la boca hacia la derecha. Yo no podía articular palabra debido quizás a que los vapores etílicos ya hacían efecto en mi consciencia así que lo único que logré hacer es mover la cabeza ligeramente.

Rodolfo…( cielos, sabía mi nombre!!! ) sé que lo que te voy a contar te parecerá increible, no tenemos tiempo y debes saberlo…. tu y yo…somos un experimento de clonación alienígena en fase muy avanzada, llevamos un chip que genera recuerdos inmediatos y por eso no nos acordamos de nuestro pasado….yo logré quitarme el mío y estoy buscando a los 2000 clones que hay repartidos por el mundo iguales a nosotros….Rodolfo…nos tienen programados para dominar el mundo a base de volver loca a la gente con la televisión basura y sudokus imposibles de terminar.

Ni que decir tiene que yo estaba alucinado, pero …todo empezaba a cobrar sentido, yo trabajaba en la televisión y cuando no acabas un sudoku te pones de muy mala leche “que pa qué”..pero¡¡ 2000 como yo ¡! Eso ya me parecía raro..con lo torpe que soy, para dominar el mundo necesitaríamos el triple de clones.pero bueno…dominar el mundo..d.o.m.i.n.a.r e.l.m.u.n.d.o  .sonaba tan bien en mi cabeza.que…

-Lo siento chaval pero nada debe entorpecer la misión. No debiste quitarte el chip.-le dije sin pestañear-

Lo agarré del cuello y lo único que pudo decir el pobrecillo fue : …que te den!!

Después de muchos años era la primera noche que no me sentía solo, éramos 1999 clones como yo unidos para una gran causa: dominar el Mundo. Jajaja ( risa tenebrosa)

Así que las noches de carnaval, cuando veas algún programa del corazón o cuando no logres acabar aquel sudoku aun haciendo trampas, piensa que cada vez queda menos para nuestra victoria.

Fin.

FINAL 4: HELIOPOLIS
Llegué a alcanzar a mi sombra. Se giró y me guiñó con una sonrisa burlona. Mientras se regodeaba con mi sorpresa, me puso una mano en el hombro y me dijo: No te volveré a ver nunca más, y tú a mi tampoco. Te he acompañado siempre pero soy sólo pasado. Ahora tendrás que crear tu propia sombra. La vas a llenar de nuevas penas e ilusiones, de buenas acciones y de maldades. De soledad y compañía.

Cuando quise preguntarle algo me tapo la boca con su dedo índice. Y prosiguió: No eres el único que ha perdido su sombra y tiene que volver a recuperarla. Pero recuerda, ahora volveras donde estabas y te encontraras a las dos brujas de nuevo. Son la misma persona, pero desdoblada. Puedes caer en el hechizo pero sabes que tendrás siempre las dos caras, la buena y luego la mala. Te preguntas este orden. Es simple, si inviertes el orden sólo conoces una cara, y no tendrías oportunidad de recuperar tu sombra. Tampoco de perderla

Lo escribió Gabi y lo guardó en Parábolas y Cuentos , Relatos Interactivos :)