Lun 6 Feb 2006
Monigote: Comienza el extraño viaje
Lo escribió Gabi y lo guardó en La Increíble Historia de MonigotePara Insanity que me pidió noticias de un amigo común
Años después de su última aventura Monigote se cansó de su nueva vida. Así, sin más.
Cuando su mundo se rompió, él no sabía nada del exterior. Ni siquiera podía imaginar que existiese nada, más allá de los cuatro márgenes de su hoja de papel. No conservaba buen recuerdo de su breve estancia en aquel universo extraño y tridimensional, y nunca sintió mayor alegría que cuando encontró un nuevo hogar, más colorido y luminoso aún que el anterior. Y, sin embargo…
Sin embargo los días se le habían convertido en una sucesión interminable de tediosos minutos, la compañía de su sol sonriente y de su perro amarillo no le confortaba como antes, y en sus ojos de puntos se fue instalando la tristeza como una inquilina de pensión completa, incomoda e ineludible. Intentó volver a entusiasmarse con sus aficiones de siempre: cuidaba el jardín, daba de comer a los pájaros, jugaba con su perro. Pero ya, todo era nada, y ninguna de estas cosas conseguía hacerle esbozar, en su fina boca, ni siquiera un amago de sonrisa. Monigote se sentía hueco, completamente hueco, tan hueco como puede sentirse un monigote de 4 rayas y un círculo, pero hueco, al fin y al cabo. Él, pobre dibujo, no podía explicarse que es lo que había cambiado para no conseguir disfrutar como antes. Su nuevo mundo era, sin duda, mucho mejor que el anterior pero ahora, conocía un concepto que nunca antes había formado parte de su diminuto catalogo de sentimientos. Monigote se sentía profundamente sólo, aunque él era incapaz de ponerle nombre a ese sentimiento. Había algo en su escueto interior que le decía que no podía permanecer allí por más tiempo, y notaba también, que desde el exterior una fuerza le atraía, de nuevo, hacía lo incierto. Decidió intentar poner respuestas a todas las preguntas que le interrogaban.
Dejó cerrada la casa y la llave escondida en un lugar secreto. Se despidió de su perro que le miraba con las orejas gachas intuyendo el adiós y se alejó por el camino que se perfilaba al fondo del dibujo, flanqueado por infantiles árboles verdes y una valla de madera vieja, hacía el margen izquierdo, donde terminaba un mundo y empezaba otro.
Se fue sin equipaje, ¿qué equipaje puede precisar un monigote?
Cuando llegó al borde del papel, cerró los ojos y dio un fuerte salto. Mientras le daba, en algún rincón de su cerebro de bola, se iluminó la idea de que tal vez no podría conseguirlo, de que quizás era mejor retroceder, y acomodarse en su rutinario mundo de celulosa, y vivir como siempre había vivido. Pero ya era tarde. Aterrizó dando vueltas en el mantel de cuadros azules que ya conocía. El dibujo en que había estado habitando los últimos años, no se había movido de encima de la mesa. Sé que es extraño, pero ¿quién ha dicho que nuestro tiempo y el tiempo de los monigotes se midan igual?
Rodó por el mantel, aturdido y conmocionado, hasta chocar con un objeto blando de color blanco, cuadrado y, para nuestro protagonista, literalmente enorme. Se apoyó con las dos manos sobre el extraño objeto intentando levantarse. Lo consiguió, pero sólo para ver como las líneas que él llamaba manos estaban desapareciendo, desdibujándose, pasando del tono negro bien definido que siempre le había caracterizado a un gris claro, casi invisible. Monigote tuvo miedo ¡cómo culparle! Miedo a haber tomado la decisión más importante de su vida sólo para conseguir desvanecerse poco a poco. Observó sin embargo que el resto de sus trazos permanecían tan claros y firmes como siempre y suspiro aliviado. Había sido, sin duda, aquel extraño objeto el que había provocado aquello en sus manos. Furioso, concentro toda su rabia, toda la soledad acumulada en los últimos tiempos, toda su frustración, toda su amargura; todo ello, lo concentro en una patada que descargó, con una fuerza que desconocía poseer, sobre el objeto que le había dejado sin manos, sólo para ver como le desaparecía medio pie.
- Tú no eres de este dibujo. ¿Qué haces aquí?
La sorpresa que sintió al ver como le iban desapareciendo partes de su cuerpo, no fue nada comparada con la que le produjo escuchar aquella voz infantil, dirigiéndose a él.
Intentó hablar, contestar, pero no pudo. ¿Desde cuando un monigote tiene cuerdas vocales? Así que sólo pudo quedarse quieto, mirando hacia arriba, con la boca en zigzag y los ojos temblones.
. ¿Tienes miedo? Estás temblando. ¡Y estás incompleto!
Una mano infantil le levantó, cogiéndole por la cabeza, con los dedos pulgar e índice. Luego sintió como le arrojaban sobre un papel en blanco. Intentó levantarse, pero no pudo. Sintió cosquillas en el pie y en las manos, y cuando pudo mirar lo que las producía lo que observó le dejó asombrado. Estaba completo de nuevo. De pronto notó como, por arte de magia, aparecían unas gruesas rayas alrededor y encima de él. Se agarró con las manos a dos de ella y empujo, pero no consiguió nada. Aquellas rayas estaban solidamente dibujadas.
- ¡Mira que jaula más bonita! ¡Es para que no te escapes mientras meriendo! Ahora vuelvo. ¡Hasta luego!
Monigote había cambiado en un instante la seguridad de su hermoso dibujo por una jaula monocromática dibujada improvisadamente. En un instante también se había borrado y, luego, le habían rehecho. Suspiró profundamente, y se sintió más frágil, pequeño e indefenso que nunca; y se preguntó que hacía él allí y cual era el sentido de todo aquello. Y no encontró respuesta alguna. Pero sentado allí, en su improvisada cárcel de líneas, como un pájaro enjaulado, más triste de lo que nunca podréis creer que pudiera llegar a estar un ingenuo dibujo infantil, decidió dedicar todos sus esfuerzos a seguir buscando respuestas.
- ¡Eh! ¡Espera, no puedo dejarte así de triste!
Monigote vio venir directo hacía él al extraño objeto que había borrado sus manos solo con tocarle. Ahora apuntaba a su boca, notó como le raspaban la cara, y después otro objeto, este duro y puntiagudo, volvía a apretar con fuerza contra su rostro.
- ¡Eso ya está mejor!
La voz se alejó, dejando a monigote encarcelado, inmensamente triste pero con una forzada sonrisa de felicidad que no conseguía ocultar su sufrimiento.

Como podéis suponer, monigote no pasó el resto de su vida en aquella jaula de negros barrotes. Pero esto es ya, como siempre, otra historia.
6 de Febrero, 2006 - 20:39
Oh no! ¿cuánto tiempo puede significar en la vida del monigote los 10 o 15 minutos que tarda un niño en merendar?
Por favor, que alguien vea ese dibujo y borre esos barrotes YA!
Gabi, con lo sensible que estoy…espero que no tardes en liberar a Monigote
6 de Febrero, 2006 - 21:12
Gabi… ¿cómo es posible que alguien disfrute encarcelando a Monigote?. ¡Cuánta impotencia!. Y yo aquí, sin poder hacer algo por él. Si al menos pudiera dibujarle unas alas…
Tal vez te resulte inverosímil lo que te voy a decir, pero no lo es: Monigote es real para mi; le busco soluciones, quizá la magia de la invisibilidad, alas, no lo se. Pero no permitas que se muera. Mátale la tristeza, por favor.
Tampoco imaginas lo que te agradezco por darme noticias de él.
Gracias, Gabi.
6 de Febrero, 2006 - 21:51
¿qué tal un dibujo a carboncillo de Pamela Anderson? Lo menos que podemos hacer es descubrirle al pobre la “sensación de relieve”
6 de Febrero, 2006 - 23:40
Lo peor que le pudo hacer es borrarle su capacidad para expresar sus sentimientos. O aún más cruel: cambiárselos por los contrarios…
El capitán plastidecor debe llegar raudo y veloz para convertir la jaula en una pelota de colores que ruede hacia la libertad!
;)
7 de Febrero, 2006 - 1:20
¡¡ menuda historia!! y yo que me la había perdido…
Ahora me he quedado con las ganas de ver cómo sigue
7 de Febrero, 2006 - 8:43
Desde la A.P.M A (Asociación Protectora de Monigotes Anónimos) le suplicamos que libere de inmediato a nuestro pobre Monigote, le dibuje un entorno agradable para que se desarrolle en toda su dimensión y le escriba un bonito final con flores de colores, soles sonrientes, un parque de atracciones, un complejo deportivo con solarium y spa y un montón de amigos para que no se sienta tan solo y triste.
Libera a Monigote, ¡YA!
Lo estaremos vigilando
7 de Febrero, 2006 - 9:40
qué penita…nos estas encariñando a él y nos nos dejas de dar sustos, que pruebe a salir por los barrotes! ha terminado ya la merienda?
amigos y color, mucho color….
Cuenta prontito la siguiente historia, me dirijo tb a la A.P.M. A para apoyar en la liberación de Monigote, junto con soles y flores y su árbol, el parque de atracciones, el compejo deportivo no pegan no?
un beso Gabi (lo escuchaste?)
7 de Febrero, 2006 - 10:02
El Frente Revolucionario de los Fondos Marinos solicita, no, exige, la liberación inmediata de Monigote. Nos asociamos con la A.P.M.A. si nos lo permiten.
Esperamos negociación.
Tiemblen ante la ira de Garabata
:(
Me voy a armar de esos lápices que tanto horror me inspiran para ir en su busca y crearle una mansión y una garbata con un enorme corazón y otro corazón para él y un sol radiante y un lago y una verde pradera y..y …
7 de Febrero, 2006 - 11:02
¡Espero impaciente la siguiente entrega!
¡Muy bien elegida la canción!
Un abrazo
Hannah
7 de Febrero, 2006 - 11:03
Y una enorme y verdadera sonrisa.
Oleadas de besos ( que no te mereces hasta que liberes a Monigote)
7 de Febrero, 2006 - 12:55
Gabi, qué imaginación tienes. Me ha gustado mucho este relato lleno de tierna soledad, la del Monigote. Quizá, podríamos trasladarla a personas de carne y hueso. Quizá, muchos nos pintemos una sonrisa forzada cada nuevo día. Quizá, nuestras cárceles carezcan de barrotes y lo peor de todo no hay goma que borre los pasos falsos que damos. Afortunadamente, tampoco los certeros.
Un abrazo, espero que esta historia continue.
Besos muchos
7 de Febrero, 2006 - 15:03
O liberan a Monigote o voy con el martillo bolita y rompo todooooo!!!
Besos libres.
7 de Febrero, 2006 - 16:05
Me uno a la avalancha de protestas por el encarcelamiento de Monigote. Yo creo de todos modos que la niña lo ha hecho solo por protegerle y en un pispas le dejará libre en un maravilloso dibujo pero si no fuera así …empezamos la recogida de firmas. Te enteras?
7 de Febrero, 2006 - 16:48
Triste final, caer entre los barrotes de una jaula. !Pobre Monigote!
él que solo quería disfrutar y correr por la vida como si fuese
un lapiz de color y se convirtio en un simple garabato.
Besitos. Precioso como siempre.
7 de Febrero, 2006 - 17:13
Pobre Monigote. Seguro que esa mano infantil no lo hizo con sentido de crueldad, sino de protección. Ellos no entienden de barrotes, ni de barreras…
Encantador e imaginativo.
Un beso.
7 de Febrero, 2006 - 17:23
Pues a mí me ha gustado ese encarcelamiento de Monigote, siempre pensando en que todo tendrá un final feliz. No está mal de vez en cuando ver la parte mala que todo niño tiene dentro…
Un beso.
7 de Febrero, 2006 - 19:02
Desde la A.P.M.A. agradezco las muestras de apoyo e invito a todo el que quiera que se una a la causa y se manifeste a favor de la liberación de Monigote al grito de:
-Libera a Monigote !!YA!!
Esto es la revolución Sr Gabi, jejeje, cada vez somos más.
Lo estarémos vigilando
7 de Febrero, 2006 - 20:41
Seleka: Entre tu y yo: la merienda en cuestión es bocadillo de nocilla. Yo creo que en cinco minutos está ventilado pero todavía no tengo hecho el estudio de equivalencias temporales humano monigotiles, así que . Me parece que a monigote se le va a hacer muy largo.
Insanity: Vista la reacción de la gente ante el encarcelamiento de monigote, el que va a necesitar alas soy yo. Preveo un auténtico linchamiento
No sufras por él que la merienda no dura nada.
Albatros: Tanto relieve, así de golpe, sin anestesia, puede provocar un shock terrible en la ingenua mente de monigote. Recordemos que nunca ha tenido más compañía que un perro. De todas formas, si tienes hecho ya el dibujo me le mandas, no es cuestión de desperdiciarle.
Juan: y es que encima de apaleado al pobre le hacen poner buena cara. Creo que eso pasa también en el mundo de los humanos.
Ideas: Pues está visto que lo verás en breve porque estoy recibiendo amenazas si no le libero
A.P.M.A. A nadie le duele más que a mí ver a monigote en este estado, pero yo sólo soy un pobre cronista de la realidad y no me siento, en absoluto, responsable de la situación de monigote. Sé que las intenciones de la APMA son buenas, e incluso las comparto, pero desde estas líneas hago constar que en este blog no cederemos a presiones externas bajo forma de soterradas amenazas. Estamos abiertos, eso sí, al diálogo y la negociación. Quiero hacer constar también que la representante de la APMA, como asesora artística y reina maga que también es, debería ocupar un lugar preponderante en la mesa de negociación.
Esencia: Ale, qué bonito! Todo el mundo a apoyar a la APMA! Y al autor qué? Quién apoya al creador? Esto debe ser la soledad del poder. Sabes que tienes una voz preciosa? Ya hablamos.
Marea: Pues nada, la representante de los fondos marinos queda invitada también a la mesa de negociación. Si llego a saber yo la oleada de indignación que iba a levantar la encarcelación de monigote Puedo soportar los insultos por la calle, e incluso las manifestaciones de blogueros, pero no me digas que no me merezco tus oleadas de besos.
Hanna: No creo que tengas que esperar mucho. Estoy recibiendo una presión insoportable.
Trini: Monigote tiene mucha más carne de lo que parece
. Por tener tiene hasta nombre, pero ese
es mi secreto
Besazos.
DudaDesnuda: Quedas invitada a las negociaciones, pero violencia no, por favor! Deja el martillo en el suelo y hablamos
Yo: Me temo que estos días está la calle plagadita de gente recogiendo firmas. Ibas a tener mucha competencia
Está muy de moda lo de las firmas.
Darilea: Bueno, no es un final. Sólo un principio. Como muchas cosas en la vida, parecen el fin pero son comienzos. Besos.
Reflejos: La mano infantil que imagino cogiendo a monigote, tiene detrás un brazo, detrás del brazo se ve una cara y esa cara es incapaz de ser cruel. Besos.
Miada: Lo que la APMA y los demás no parecen entender es que a un héroe hay que hacerle sufrir un poco. Si no, ¡vaya birria de héroe! Besucos.
APMA: Estoy dispuesto a escuchar todas sus reinvidicaciones visto el apoyo obtenido pero ¡¡sin amenazas!! ¡Malditas Masas!
7 de Febrero, 2006 - 22:55
Esa jaula le hará más fuerte, sentir más deseos de vivir otras aventuras (y sobre todo, de que no le vuelvan a pillar).
Besos de una maia.
8 de Febrero, 2006 - 8:38
¿¿soterradas amenazas?? lamentamos el malentendido pues somos una asociación pacífica.
No volverá a suceder más.
Disculpe si le hemos ocasionado alguna molestia.
Adios.
8 de Febrero, 2006 - 10:04
Wen: Seguro que le haca más fuerte… si sale!. Besos
APMA: No pongo en duda lo pacífico de sus intenciones pero ese “Lo estaremos vigilando!” me ha llenado de congoja
. No puedo salir a la calle sin mirar para todos lados esperando que aparezca algún liberador de monigotes. ¿Me estarán vigilando? Ni siquiera me puedo duchar con la misma tranquilidad que me duchaba. Me siento observado a todas horas
. (Esto tiene bastante morbillo no creas
). Por lo demás, molestia ninguna, y sólo anunciarle que la liberación de monigote se acerca.
8 de Febrero, 2006 - 14:07
Esto… ya está todo dicho… sólo que yo exijo para el monigote… lo adivinas? Una compañera que sepa amarle y que además le haga pasar momentos deliciosos y salvajemente pasionales. Besitos de mariposa viciosilla
8 de Febrero, 2006 - 19:16
que sigan las historias, las cuales me entretienen mucha y me dan una gran enseñanaza
… besosssssssssssss
8 de Febrero, 2006 - 21:23
Ohhh, pobre Monigote!! a veces creo q tod@s, en algún momento nos sentimos como él… un poquito prisioneros de nuestros propios sentimientos.
Espero ansiosa la continuación… para seguir disfrutando de ese arte q tienes al escribir!
besotes
8 de Febrero, 2006 - 22:16
Con lo que me gustan los monigotes…
Independientemente de la aleccionadora aventura y todo lo que te hace pensar, de lo bien que nos llevas por las líneas del realato. Qué mágico eres!!!, me sumo al sentir general. Hay que liberarlo pronto… Es tan pequeñito e indefenso!!!
Besitos, hoy también para el monigote.
9 de Febrero, 2006 - 8:59
Me temo que me han dibujado una vida.
¡Magnífico!
Un abrazo.
9 de Febrero, 2006 - 15:10
Zarem: ¿Salvajemente pasionales? ¿Has visto bien a monigote?
Monigote es 5 rayas y un globo. no seis rayas y un globo.
Cintia: seguirán, ¡que remedio! no puedo dejarle ahí.
Diablilla: No hay una sensación de las que vive monigote que yo no conozca. Besos.
Melytta: Le he dado tus besos y no se ha puesto colorado porque es monocromático, que si no!. Besos de su parte, y de la mía.
Alfredo: Lo bueno es que podemos cambiar los trazos. Un abrazo.
9 de Febrero, 2006 - 15:59
Dudas de que yo pueda sacarle la raya que falta?? ehem, nunca asegures esas cosas…
.
9 de Febrero, 2006 - 16:38
Haber si la prox. no dejas los hilos sin coser =)
9 de Febrero, 2006 - 19:44
Supongo que así es la vida, no ??
Hay que dar saltos al vacío cuando esta no nos llena … pero quién nos asegura, que tras el salto vamos a encontrar un suelo mejor ??
Yo siempre he confiado que los cambios són para mejor, así que confío en que pronto Monigote podrá salir de esos barrotes que lo tienen prisionero y sentir esa sonrisa de verdad, sin que le duela fingirla.
Tiene que tener un final feliz Gabi … sabes porque ? Porque fue valiente cambiando lo que no le hacía ya feliz …
Besitos con rotulador, para que la goma de borrar no pueda con ellos
9 de Febrero, 2006 - 20:22
Ansiosa estoy esperanado su proxima aventura………
Y espero tambien que estas sea en colores!
ClAp, ClAp, CLAP:::.
Un abrazo!
PING:
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[…] Monigote: Comienza el extraño viaje
Los primeros meses de su cautiverio, Monigote se rebeló contra su suerte. Acometía regularmente como un salvaje contra los barrotes, pero eran sólidos y sólo conseguía acabar con las rayas magulladas. Co […]