Mie 28 Dic 2005
La sombra que se esconde entre las sombras no dice nada, sólo observa, con ojos predadores e inteligencia afilada, observa y calla.
Fuera de las sombras, a la luz amarillenta de las farolas, las diminutas gotas de lluvia brillan fugaces, antes de morir y formar charcos. Desilusionadas por su breve viaje, ahora se entretienen, imitando a la luna en la punteada superficie del agua encharcada. La luna, medio embozada por nubes oscuras, mira desde arriba y, como la sombra que se esconde entre las sombras, calla. A la sombra no le importa mojarse, lo prefiere, le mantiene atento y despierto. Vigilante.
El destartalado inmueble de cuatro plantas que la sombra acecha, ha ido cerrando, uno tras otro, los párpados de sus ojos de 60 vatios. La sombra piensa: los edificios se duermen de pronto, con el ruido cortante de persianas viejas, como guillotinas ejecutando a la luz. Pronto, sólo un ojo se mantiene abierto. En ese ojo, como pupila errante, la sombra de una mujer aferrada a un teléfono, se mueve de un lado a otro, nerviosa. La sombra sonríe y piensa que el edificio ha entrado en fase REM.
Desde donde está, la sombra no puede oír la voz de la mujer. Pero la adivina, asustada, nerviosa, como el resto de noches, alterándose a medida que no la hacen caso, reclamando sus derechos, rogando, suplicando al fin. También puede imaginar las excusas del otro lado del hilo: “falta de personal, no existe orden de alejamiento, no ha cometido ningún delito, bla, bla, bla”. Sonríe cuando ve la sombra de la mujer tirar el teléfono contra la pared. Después, la persiana baja de golpe, violenta. Pero no cierra del todo,-benditos edificios viejos-, el ojo único es sustituido por cientos de pequeños ojos a través de los cuales la silueta de la mujer aún se adivina, con la frente pegada al cristal, llorando y mirando hacia donde intuye a la sombra.
A la sombra le encanta saber que ella está llorando. Sí. Merece la pena empaparse, congelarse de frío e incluso las aburridas esperas. Todo lo da por bueno sólo a cambio de saber que ahora es ella la que llora. Cuando ella se marchó de casa por aquella estupidez, por dos bofetadas de nada, fue él quien lloró. Por hoy ya está bien - piensa - y se marcha calle abajo, una sombra entre las sombras, para que ella, desde la ventana, no pueda saber si sigue ahí o no. -Hasta mañana cariño- dice sin mover los labios.
Más abajo se cruza con dos ratas. Las ratas salen huyendo. Él no.
28 de Diciembre, 2005 - 16:28
Menuda sombra; digna de un relato de Tolkien, o mejor de Lovecraft… seguro que hay una luz vigilante que la persigue.
28 de Diciembre, 2005 - 17:24
Mientras he leído este relato mi puño ha estado comprimido, cerrado. Muy intenso, muy real.
Besos
28 de Diciembre, 2005 - 18:08
No me parece muy inteligente esa sombra, al menos no dotada de la inteligencia más importante de todas.
Deben intuir las ratas que es como una de ellas pero de mayor tamaño, por eso huyen a su cobarde paso.
Una vez más me has sorprendido, el tema merece ser abarcado desde todas las perspectivas, y esta me ha gustado.
Besos Gabi
28 de Diciembre, 2005 - 18:15
bellísimo,gabi!
un abrazo muy fuerte
inquietante…
28 de Diciembre, 2005 - 19:03
Hola, hoy estuve revisando mi antiguo post y escribí algo
que creo que es oportuno para dejarte en en comentario
con tu permiso…
Cuando carecen de caricias
Las esquinas
Cuando el amanecer del día
No aparece
Cuando se escapan la miradas
A la calle
Cuando el giro de una llave
Te convierta en mariposa
Que vuela para ser parte del aire
Cuando escape una sonrisa
Solo para apaciguarle
Cuando un te quiero sea un fantasma
deambulando por la calle
cuando el roce de sus manos
sean terror en tus mejillas .
¡Escapa!….
Sal de esa cárcel
De la prisión de unos brazos
Que son rejas de tu hogar
Sal …
¡y ponte a caminar!.
Espero que llegue un día que se disipen las sombras
Un besito.
28 de Diciembre, 2005 - 21:57
De lágrimas se alimentan esas sombras. De dolor y frío. Pero sobre todo de miedo.
Está tan bien escrito, Gabi, que al tiempo que sientes un nudo en la garganta disfrutas de cada renglón despacito…
Besitos.
28 de Diciembre, 2005 - 22:34
(…)y se marcha calle abajo, una sombra entre las sombras, para que ella, desde la ventana, no pueda saber si sigue ahí o no….
La sombra es es cobarde y temerosa y da escalofríos y provoca el espanto y mira hacia arriba porque piensa que no tiene que huir…
Y mañana vuelve…uf
28 de Diciembre, 2005 - 23:18
A veces es imposible ser valiente, cuando la sombra que da miedo forma parte de algo que se amó, pero es posible salir de ese maltrato, del fisico y tambien del psicologico, todos debemos ayudar no dando la espalda a esa realidad. Muy bien descrito ese terror. Como siempre leerte es un verdadero placer, aunque hoy una lágrima se haya deslizado por mi rostro. Besos.
29 de Diciembre, 2005 - 1:18
Me encanta leerte y leer estos post tan bien expresados. En cuanto a lo q dice Zarem, sí, se puede salir, pero cuesta y mucho… sobretodo cuando los sentimientos se mezclan dentro de un@ mism@.
besitos
29 de Diciembre, 2005 - 10:31
Juan: Gracias, pero mi sombra no llega ni a la sombra de sus sombras.
Reflejos: Gracias. Afloja el puño.
Seleka: Despues de acabar de escribir me he arrepentido de usar a las ratas para la comparación. ¡pobrecitas!
Leo: Hoy pretendía inquietar. Si.
Darilea: Precioso el poema. Gracias.. Me temo que disipar sombras como la del relato llevará su tiempo.
Melytta: Son voraces esas sombras. Me alegro de que te haya gustado.
Sieske kada dia escrivo mehó!
Esencia: Mañana vuelve. Hasta que llegue la luz. Algún día.
Zarem: Siento lo de la lágrima. Supongo que eso es lo más doloroso que algún día hubiese habido amor. Besazos y un pañuelico (notesé el ico como homenaje que por mí te daría un pañueluco).
Diablilla: Gracias. Seguro que es doloroso y dificil, pero cuando no queda otra salida, merece la pena no? Besos.
29 de Diciembre, 2005 - 12:19
Vaya, pues parece que el relato no me gustaba sólo a mí… No soy mala consejera. No?. Besitos y besazos.
29 de Diciembre, 2005 - 13:19
No creo que llegues a imaginar siquiera lo que entiendo a esa mujer.
“Mi vida la controlo yo y ningún sentimiento de culpa por algo que jamás sucedió me va a impedir el que luche por ser feliz”
Y lo siento por la sombra, pero no va a conseguir que me hunda.
Besos de una maia.
29 de Diciembre, 2005 - 14:27
Podría hasta parecer un pequeño triunfo el que la sombra se sitúe en el marco de la oscuridad, de lo que se supone dañino porque, por lo menos, intuye a qué lugar pertenece Pero habiendo noches llenas de dulces sombras, puede que no sea un triunfo si no un desprestigio a esos momentos en los que la oscuridad encierra sentimientos tan distintos Igual la expresión ideal para su final no sería esperar que llegue la luz, sino que tanto a la luz como a la sombra jamás se alimentara más una risa por un llanto
Besos Gabi
29 de Diciembre, 2005 - 16:25
Los cobardes huyen, él no.
Sorprendente, Gabi, eres.
Te saludo. Felicitaciones.
29 de Diciembre, 2005 - 16:58
muy buenooo… una historia que te sacude y te despierta…
besos y feliz 2006
29 de Diciembre, 2005 - 17:02
Esas sombras me dan miedo, por eso voy siempre con una linterna….
Besos!
30 de Diciembre, 2005 - 4:15
Vi tu link en un blog amigo .
Te deseo una felicisima entrada y salida de año.
Besos
Maribel
30 de Diciembre, 2005 - 14:07
Es muy triste que el vecindario “cierre sus parpados” como tu dices Gabi, dejando a la sombra entre las sombras.
Hay que “prender la luz” para que desaparezcan estas sombras.
Un fuerte abraazo
30 de Diciembre, 2005 - 17:16
De verdad que te has lucido con este relato. Me ha gustado mucho Gabi.
Ojalás que todas estas sombras dejen de amedrentar a los que tienen luz en el alma.
Un abrazo. Feliz año
5 de Diciembre, 2007 - 19:06
QUERO EN CONTRAR SOMBRAS DE VESOS EN LA NOCHE