Mar 20 Dic 2005
A todas los Principes y las Princesas que besan ranas sin esperar nada a cambio. ¿Hay alguno?

El Señor rana estaba cansado de ser besado por princesas ilusas que creían que podían convertirle en un príncipe azul.
No servía de nada avisarlas de antemano, nunca atendían a razones. Se esforzaba, inútilmente, croando con todas sus fuerzas, tratando de advertirlas: ¡Soy una rana!, ¡Sólo soy una rana!, ¡No soy lo que esperas! Pero era en vano, sus desesperados gritos sólo sonaban en los oídos de las princesas como el croar de una rana asustada. Sus palabras, claras y razonables, se perdían en la oscuridad de la noche, como un sonido más entre los muchos que poblaban su querida charca.
Invariablemente, siempre terminaban por conseguir acercar sus labios de rana a aquellos otros labios, carnosos, de melocotón unas, de fresa otras. Labios suaves y llenos de vida, anhelantes de besos más calidos que los de una pobre rana.
Pero no era el beso en sí lo que le molestaba.
Era la decepción pintada en los ojos de las princesas, y la angustia y la tristeza, inconsolables, de no haberlas podido dar lo que ellas necesitaban cuando, después del beso, nunca pasaba nada.
Ellas acababan por limpiarse los labios con mueca de asco.
Te lo advertí, pensaba, sólo soy una rana. No soy lo que esperabas. Lo siento.
Y se escapaba de un salto, hacía su charca de rana, esperando que ninguna otra princesa le confundiera con lo que no era y nunca había pretendido ser.
20 de Diciembre, 2005 - 1:45
Ciao Gabi,
Espero que la rana se encuentre un día, en uno de sus paseos a la princesa que se limita a dormir la siesta todos los días y que siempre es molestada por un montón de principes en mallas azules que creen que está desvanecida y que ansía sus besos.
Mónica
20 de Diciembre, 2005 - 9:43
Si no hubiera disfraces a veces tampoco habría besos…créeme
Un abrazo!
20 de Diciembre, 2005 - 10:54
Mónica: Esos principes pueden llegar a ser muy pesados.
Estoy totalmente de acuerdo contigo Esencia. Pero mi rana, sólo es una rana, nunca se disfrazó de otra cosa. Besazos.
20 de Diciembre, 2005 - 11:23
Besar princesas sí que sería una buena actividad para los ratos de ocio…
20 de Diciembre, 2005 - 12:07
El señor rana es más honesto que las princesas. Y éstas unas interesadas. Les está bien empleado por selectivas.
Un beso
20 de Diciembre, 2005 - 12:22
Llegará la rana que sepa leer en sus ojos…además de escuchar sus palabras…
Qué triste vivir el engaño de esperar que el otro cambie, o de saber que no se es lo que se espera de uno.
Besos
20 de Diciembre, 2005 - 12:35
Y seguirá siendo rana, hasta el día que aparezca un princesa que no espere nada de él, que no busque un principe azul, sino que simplemente se enamore de esa rana … y ese día sin quererlo, será principe … almenos en el corazón de esa princesa.
Un besazo.
20 de Diciembre, 2005 - 14:09
Conmigo sólo valen intrépidos marineros.. mis “príncipes” se vuelven azules de puro mareo….
20 de Diciembre, 2005 - 14:13
Siempre he pensado que lo que es rana para unos es principe para otros, nunca he creido en la perfección global, creo que esas princesas sólo buscaban lo que se supone que debían buscar, mal forma de enfocar las cosas. Besitos de princesa que mira las ranas por dentro
.
20 de Diciembre, 2005 - 15:16
Ojalá la rana encuentre a otra rana debajo de la princesa.
Besos de una maia.
20 de Diciembre, 2005 - 18:23
A veces llegamos a rozar los límites de lo absurdo intentando transformar a las ranas en príncipes, sin pararnos a pensar en algo tan simple, como que la rana es rana y el príncipe es príncipe.
20 de Diciembre, 2005 - 23:00
¿por qué nos empeñamos en buscar principes azules? Algunos de tanto esperar deben haber desteñido..
20 de Diciembre, 2005 - 23:53
Más vale rana conocida que príncipe por conocer. Yo en un tiempo intenté convertir mi rana en príncipe, pero ya me he dado cuenta de que estoy muy a gusto con mi rana, y que para mi es en realidad un “príncipe encantador”, aunque haya quien no se lo parezca (incluso el piensa a veces que es una rana y no un príncipe, mira que es tonto)
21 de Diciembre, 2005 - 1:34
Yo, Gabi.
Porque ahí se descubre la reciprocidad -o no- independientemente de la especie.
Gracias por este post.
Felicidades.
21 de Diciembre, 2005 - 13:14
Esta rana “republicana” creo que debería tomarselo con más buen humor y reirse de esas princesas “de beckelar” cuando después de besarle le miran con esos ojos “saltones”, después de todo en ese momento no son tan diferentes.
Con el tiempo encontrará bajo un nenufar una rana con la que darse un buen lote… de moscas.
De todas formas no me hagas mucho caso, no se mucho de ranas. Como ves me voy por las ramas, soy algo… orangután.
22 de Diciembre, 2005 - 2:00
Sólo se puede amar a quien se ve con total entereza, a quien se le conocen virtudes y defectos… y se acepta, tal como es. Con lo fácil que es decirlo y lo petardillos que somos a veces pa entenderlo
PD: Gabi, ‘yo’ se hincha de decirte ‘tonto’ descaradamente jajajaja… vaya pique de dos!
Guapos!
28 de Diciembre, 2005 - 20:24
Conocí a una princesa
que se enamoró de una rana
que conoció a otra pricesa
y le rompió el corazón.
No quería ser su pricipe,
quería besar a mil princesas,
quería, romperles el corazón.
1 de Octubre, 2008 - 8:39
Muy buena lectura amigo.
A las personas les cuesta trabajo aceptar quien eres en verdad y desesperadamente ven en ti, alguien que esperan encontrar. Pero el final siempre es el mismo… no te queda mas, que haber deseado ser el otro… el dueño del quizas…
!Cansado de Princesas Soy Una Maldita Rana hasta el Final¡