Regreso a casa.
Navego mares de nubes y atravieso campos de esponjas ingrávidas.
Regreso a casa.
Lo observo todo desde mi ojo de buey.
A mi lado el calor de quien conmigo viaja.
Cansancio, risas, algún beso , y en tierra, pisando suelo, sé que me esperan.
Tengo esa suerte. Alguien siempre me espera.
Han sido cuatro días matando al monstruo atroz de la rutina.
Pisando calles nunca pisadas, viendo mil caras nunca vistas, leyendo el alma de viejas piedras, oyendo sonidos nuevos, riendo la misma risa con los amigos de siempre.

Pero ahora regreso a casa.

Falta poco para abandonar el cielo y regresar a la tierra.

Entonces nos avisan.

Alguien llamó para esparcir miedo,
alguien llamó para sembrar rencor,
y clausuraron nuestro destino,
el punto de encuentro con quién espera.
En nombre de su propio nombre,
en nombre de causas extinguidas,
en nombre de futuros imposibles,
en nombre de ETA,
esparcieron más mierda.

Y se asustaron los que esperaban en tierra,
y arriba,las nubes se volvieron niebla,
y hubo inquietud y nervios y espera.

Y, al final,
donde teníamos que llegar,
no pudimos tomar tierra,
y nos llevaron al este,

(Al este de dónde vivo
come y bebe la serpiente
que lleva mis mismos años
afilándose los dientes)

y ya tres horas más tarde
llegamos por carretera
y todo quedó en anécdota.
Pero alguien cambió mi rumbo
en nombre de causas muertas.
Y sientes rabia y rencor.
Y me han bajado del cielo
de un solo golpe a la tierra.

Lo escribió Gabi y lo guardó en Noticias Breves