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Así espero que el dolor de paso a una tregua.
Cuando llega la ternura pone en fuga a la tristeza

GM
 

Acuéstate.
Se te ve cansada.
Ven, sube despacio.
Ven y entiérrate en mis brazos.

Acuéstate.
El día ha sido eterno.
Ya es de noche y el frío,
amante, pretende abrazarnos.

Que no te acaricie el viento
con sus susurros de miedo,
que las nieves del desvelo
no te congelen los párpados.

Acuéstate.

Ven.

Tengo preparado un cuento.

Ven.

Acuéstate.

Que no nos tape el invierno.

Lo escribió Gabi y lo guardó en Noticias Breves
[4] Hablaron 


…Así que es tuyo también cada cuaderno,
cada renglón también, y así no puedo
dedicarte lo que es tuyo por derecho.

GM
 
 

Pulsa en el “Play” para escuchar la canción o en este enlace para descargarla

Te escribiré
para decirte que el tiempo ha pasado
en una lenta procesión de años,
y que lo que buscaba al principio
aún lo sigo buscando.

Te escribiré
para avivar rescoldos de recuerdos,
para sembrar mi memoria en tu pecho,
que tú ya sabes que aun estando juntos
yo te echo de menos.

Te escribiré
para librar de amargura tu gesto,
para acostar el perdón en tu lecho,
para lograr que se vaya este otoño
y se lleve a su invierno.

Te escribiré
para que el viento disperse las nubes
que ocultaron nuestro sol enamorado.
Y si acaso no es ésta la carta que esperas,
ya tengo escrito tu nombre en todas mis libretas

Te escribiré.
Como caricias serán las palabras,
haré brotar el verbo que tú extrañas
para que el miedo se pudra en su cueva
de pálidas llagas.
Te escribiré.
Si no mis versos no sirven de nada,
si no mis versos son juegos de escarcha,
si no mis versos ahuyentan tu risa
de tanto llamarla.

Te escribiré
para que el viento disperse las nubes
que ocultaron nuestro sol enamorado.
Y si acaso no es ésta la carta que esperas,
ya tengo escrito tu nombre en todas mis libretas

Lo escribió Gabi y lo guardó en Mis Canciones
[13] Hablaron 


 ¿ Conoces la sensación de que se te rompe el Mundo?

Monigote vivía feliz en su mundo plano.

Desde que le habían dibujado, mantenía en su cara redonda una raya sonriente que nada había sido capaz de borrar. Su universo de sólo dos coordenadas, plasmado en papel cuadriculado, era prácticamente perfecto.

Ningún detalle había escapado al lápiz del creador.

Tenía su casa, fresca y confortable, con flores en las ventanas, chimenea y jardín. En éste una caseta de perro de la que asomaban el morro afilado y las orejas puntiagudas de un fiel amigo. Al fondo, una cordillera de picudas montañas le ofrecía una magnífica vista. El sol, sonriente y amable, lo iluminaba todo con sus rayos de rayas y, alguna vez, bajaban a comer a su jardín, los cuatro pájaros con forma de medio corazón, que observaba normalmente en la lejanía. Monigote era muy dichoso en aquel universo que, como único defecto, mostraba las heridas en el margen, propias de haber sido desgajado de un cuaderno.

Todo se vino abajo en un segundo. Desde que tenía memoria, Monigote y su paisaje, habían visto el mundo exterior firmemente sujetos por un imán a la puerta de una nevera. Las únicas alteraciones en su cotidiana armonía se producían cuando alguien del exterior abría aquella puerta. Una sensación de vértigo le inundaba y tenía que agarrarse, con fuerza, al pomo de la puerta de su casa para no caer. Aquella vez fue peor.

En el mundo de los monigotes no existe la escala de Richter, si existiese, aquello habría alcanzado, sin duda, los nueve grados. Primero su mundo se partió en dos, luego esas dos partes en cuatro. Un sonido inconfundible de papel rasgado le atronó las orejas que nadie le había dibujado. Monigote se refugió en una esquina de uno de los cuatro trozos del mundo. Vio su casa quebrarse por la mitad y al sol cambiar su eterna sonrisa, por una mueca de espanto. Por último, el universo comenzó a arrugarse. No sabe aún como sobrevivió a aquello. En el último segundo, viendo que su mundo se contraía, saltó con todas sus fuerzas al vacío y consiguió agarrarse firmemente a un imán de la nevera. Desde allí contempló como la hoja cuadriculada donde se había sentido siempre un monigote feliz, era arrojada al cubo de la basura.

Monigote lloró lágrimas ovaladas y las puntas del trazo de su boca se vinieron abajo para no volver a levantarse nunca más.

Monigote, sin entender por qué se destruyó su paraíso, arrastra ahora su tristeza en un caos tridimensional que no comprende y en el que todavía no ha encontrado su sitio.
Pero esto ya es otra historia.

Lo escribió Gabi y lo guardó en La Increíble Historia de Monigote
[8] Hablaron 


 …Astronauta en la bóveda celeste
que se dibuja en el cielo de tu boca…

GM

¡Vístete
de Estrellas esta Noche!

Se acabó por fin
ir en harapos,
el estar
descalzos por el barro,
descorazonado el corazón
hecho unos trapos.

¡Vístete
de Lunas esta Noche!

¡Qué se pudran
los dolores esperando!
Hoy no es tiempo
de llorar, ni de quebranto.
Ya no quiero
las cenizas y el espanto.

¡Pasearme
por el cosmos esta Noche

por la constelación
de lunares de tus brazos!
La galaxia de tu cuello
está aguardando
que la orbite
con la nave de mis labios.

¡Se mi nave nodriza
en esta noche!
Llama de Supernova
que ilumine
tristezas negras
en los astros que observamos.
Hoy Renacen
los planetas explotados.
Si, hoy renacen
las caricias en mis manos.

¡Ahora!, ¡Ven!, ¡Vamos!
¡Esta Noche conquistamos el Espacio!

Lo escribió Gabi y lo guardó en Noticias Breves
[12] Hablaron 


 Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad
Franco Battiatto

… O tal vez sólo se trate de avanzar
no importa a donde, ni lo que dejes detrás,
mientras te encuentre en el camino
invitándome a inventar
canciones para ahuyentar la soledad

GM

Tal vez fue hace 3 kilómetros. Había allí una encrucijada de tres senderos. Cogí el de la izquierda, (siempre suelo coger ese). Pero ahora creo que me he equivocado. El camino se está volviendo angosto y complicado. Lo que parecía una senda agradable se está transformando, poco a poco, en un barrizal que me ensucia los zapatos y me hace resbalar continuamente.
Cuando corone esta cima decidiré si continuo o desando mis pasos.

(Fundido en Negro)

Decidí retroceder. No fue una buena decisión. Los dos caminos que se abrían a mi derecha cuando pasé la primera vez por allí, estaban bloqueados. En uno de ellos un desprendimiento taponaba completamente el paso. En el otro la maleza había crecido con tanta violencia que lo hacía prácticamente intransitable.
Así es que volví a andar mi primera elección, ahora me encuentro exactamente en el mismo punto en el que decidí dar marcha atrás. Esta vez, continúo. No hay más remedio.

(Fundido en Negro)

Tres días más allá.
Nueva encrucijada.
Esta vez hay seis opciones.
Ninguna parece mejor que otra.
No sé que hacer.

(Fundido en Negro)

Me he vuelto a equivocar. Seis jornadas después de elegir, me encuentro frente a una montaña infranqueable. No hay ninguna posibilidad de avanzar. Vuelta atrás.

(Fundido en Negro)

Cada vez estoy más cansando. Probé todas las rutas. Al final, la última parece ser la correcta. En todas las demás tuve que retroceder. La esperanza de que mis pasos me lleven a alguna parte me mantiene caminando.

(Fundido en Negro)

Es absurdo. Después de tanto tiempo me he dado cuenta de que no sé donde quiero ir. Pienso esperar, tal vez pasé alguien que sepa exactamente donde va.

(Fundido en Negro)

Llevo tres años caminando siguiendo los pasos de gente que dijo que sabía donde iba. Era mentira. Estaban todos tan perdidos como yo. Otros hombres y mujeres les seguían. Acabaron despeñados por barrancos que sus guías no intuían o hundidos en arenas movedizas que nadie supo ver.

(Fundido en Negro)

Tal vez no haya que ir a ningún lado.
Tal vez sólo se trate de avanzar.

(Fundido en Negro)

Estoy bien. Por fin estoy bien. No quiero llegar a ninguna parte. El camino es hermoso, muy hermoso. Además no siempre estoy solo. He encontrado compañeros de viaje.
Sigo camino.

Lo escribió Gabi y lo guardó en Parábolas y Cuentos
[7] Hablaron 


 …Ando como hormiguita por tu espalda,
ando por la quebrada dulce de la seda.
Vengo de las alturas de tus nalgas
hacia el oro que se derrama y se me entrega…

Silvio Rodriguez

 

Anteayer me olvidé un beso entre tus muslos.
¿Te importaría que pasara esta noche a buscarlo?
No me es imprescindible, pero le tengo cariño
y, si fuera posible, me gustaría recuperarlo.
Si no tienes inconveniente, esta noche me paso.

Lo escribió Gabi y lo guardó en Noticias Breves
[8] Hablaron 


…Y yo que llevo escrito en la cara mil guerras

 y una ganada que es estar dentro de tí…

Carlos Goñí

 

 

Pulsa en el “Play” para escuchar la canción o en este enlace para descargarla 

Me he empapado tanta veces
en el aire de tus calles,
he sufrido en tus esquinas,
me he emborrachado en tus bares
y a la orilla de tu mar
aprendí lo que ya sabes…

He llegado a conocer
el vientre de tus portales,
a veces me hiciste libre
y otras tantas fuiste carcel,
conozco tu amanecer
y he perseguido tus cauces.

Me sé tu luna,
me sé tu mar,
me sé tu lluvia,
me sé tu sal.

He jugado tantas veces
al abrigo de tus parques,
a la luz de tus farolas
he forjado tantos planes,
reconozco en tus aceras
las huellas de mis pesares.

Me sé tu viento,
me sé tu sol,
me sé tu bruma,
me sé tu sal.

He cantado en tus rincones
al compás de tus rumores,
he reído como un niño
y también lloré rencores,
y en el centro de tu centro
aprendí lo que es amar.

Me sé tu viento, me sé tu sol,
me sé tu bruma, me sé tu sal.
Me sé tu luna, me sé tu mar,
me sé tu lluvia, me sé tu sal.

Me sé tu sal…

A mi ciudad, Santander, que huele a mar

 

Lo escribió Gabi y lo guardó en Mis Canciones
[9] Hablaron 


 A K. Mi amigo, Mi hermano, Mi compañero, Mi Señor.
que dice estar enterrado en vida.
He andado tus mismas sendas
pero yo he sobrevivido

Gabi: Tu amigo, Tu hermano, Tu compañero, Tu Señor.

¡Escúchame Oh Mi Señor!
Soy Gardán, guerrero, como tú, de la tribu de los Zarkaris, habitantes de las gélidas montañas del norte.
Te he sido fiel durante veinte largos años. Desde el amanecer en que partimos de nuestra tierra helada, hasta el atardecer de este último día en que te escribo.

Me mantuve a tu lado Mi Señor, en la batalla de Kar-Dur, sobre las áridas planicies del desierto de Elastur, cuando, después de tres soles y tres lunas de combate, la sangre de nuestros enemigos era ya una costra seca sobre nuestros cuerpos.

Te he servido Mi Señor, en lo alto de las murallas de Bargel, defendiéndola de las hordas de Braktar “el carnicero”; ¡Maldita sea mil veces la luna en que fue engendrado!. Te serví Señor, cuando al clarear aquella espantosa noche, vimos su ejército, convertido en un despojo, huir del filo de nuestras espadas.

He estado detrás de ti Mi Señor.
Guardándote la espalda en los infectos pantanos de Zamalia, donde cada junquera esconde un enemigo y las alimañas aún se alimentan de los despojos de aquella batalla.

Atravesé contigo, Mi Señor, las dunas de las playas de Shakram tras el desembarco de nuestras huestes, llevando tu estandarte, compartiendo contigo el grito salvaje de la victoria.

Pero no puedo acompañarte en esta última lucha Mi Señor.

Ahora, tras conquistar para ti el trono de Macoria, te encierras en la torre esmeralda, a dejarte morir Mi Señor.
No brilla ya en tus ojos el ansía de próximas batallas y la sangre de tus venas no hierve por la cercanía de nuevas guerras. La fuerza de tu brazo no soporta el peso de “Gamalur”, tu espada, y el caos y el desorden se apoderan de tu capital. Lo que no consiguieron las lanzas y las flechas de tus enemigos lo ha conseguido esta vida de desidia.

Estas llamando a la muerte, Mi Señor. Peor aún, estás ya muerto. Igual que los “no vivos” que se dice que habitan las junglas de Maldonia.

No te acompañaré en esta última batalla Mi Señor.
Si es tu deseo abandonarte a la señora oscura sin presentar contienda, yo no puedo impedírtelo Mi Señor, pero no me pidas que esté a tu lado.

Soy Gardán, guerrero de los Zarkaris y no pienso verte morir.

Lo escribió Gabi y lo guardó en Parábolas y Cuentos
[7] Hablaron 


 Ojos en cuyas místicas ojeras
se ve el rostro de incógnitos pesares,
cual se ve en la aridez de las riberas
la huella de las ondas de los mares.

Julio Flórez

No saben mentir mis ojos.

He entrenado a mi boca,
con empeño y con firmeza,
por eso mi boca miente
sin que se la note apenas.
Pero mis ojos no saben
esconderte mi tristeza.

No saben mentir mis ojos.

Mis manos ensayan formas
de engañar a tus defensas.
Por eso saben mis manos
más de cien estratagemas.
Pero mis ojos no saben
ocultarte lo que piensan.

No saben mentir mis ojos.

Son ventanas para dentro.
Son balcones a mis guerras.
Son guardianes despistados
de verdades prisioneras.
No saben hacerse mármol.
No saben hacerse piedra.

No saben mentir mis ojos.

Mis ojos son confidentes,
por eso quiero una venda.
¿Quieres saber como estoy?
Mira mis ojos y espera.
No saben mentir mis ojos
cuando tus ojos me observan.

Lo escribió Gabi y lo guardó en Noticias Breves
[11] Hablaron 


 Cada cuerda pulsada será como un verso, cada verso una nota cada acorde un sexteto.

SOLdados heridos
SIguiendo la senda
REgresan a casa.
SOLdados que cantan
SIlencios que oprimen.
SOLdados que callan.

MIra como arrastran
LA espada oxidada.
MIra como extrañan
LA guerra pasada,
DOblados los hombros,
MIgradas las almas.

MIllones de ruinas,
SIlentes fantasmas,
MIraron su espalda
SOLtando a la noche
SImientes de muerte,
MIedos de metralla.

MI lengua fue espada
LAcerando tu alma.
MI verbo te trajo:
LAgrimas amargas,
DOce meses tristes
MInados de llagas.

SOLdados vencidos
SIguen su esperanza:
REdimir sus culpas,
SOLventar sus faltas,
SI tú les dejaras …

SOLdados rendidos…

Si yo les dejara…

Lo escribió Gabi y lo guardó en Noticias Breves
[17] Hablaron 

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